Yo soy Lucero Elvira Martínez Vázquez (Lucero Martivaz).
Nací en México, tengo un hijo que adoro y, durante muchos años, viví haciendo lo que muchas personas hacen: seguir adelante mientras por dentro guardaba silencios que nadie veía.
Callé mis miedos, mis dudas, mis heridas y muchas partes de mi historia. Aprendí a ser fuerte, a sonreír y a continuar, aun cuando por dentro solo estaba sobreviviendo.
Hoy puedo decir que mi mayor logro no solo fue cambiar de país, obtener títulos o alcanzar metas profesionales. Mi mayor logro fue encontrar mi voz, encontrarme a mí.
Pasé del modo supervivencia a una vida con conciencia, propósito, paz interior y libertad.
Entendí que la libertad comienza cuando dejamos de vivir definidos por el miedo.
Creo profundamente en Dios y en Jesucristo, y respeto todas las creencias y caminos espirituales. Estoy convencida de que cada persona puede conectar con aquello que reconoce como su Poder Supremo, porque ahí están la esperanza, la fortaleza y la posibilidad de una nueva historia.
Durante más de 15 años he acompañado a niños, jóvenes, mujeres, hombres y familias en México y Estados Unidos en procesos de recuperación emocional, desarrollo personal, resiliencia y bienestar integral, conectándolos con recursos comunitarios y herramientas para transformar sus vidas.
Más que una profesión, una misión
Realicé la Licenciatura en Administración de Empresas, un Posgrado en Enseñanza del Inglés en México y la Maestría en Trabajo Social Clínico con especialidad en Familias, Niños y Jóvenes en Boston University.
Mi formación incluye estudios en salud mental, ciencia del comportamiento, neurociencia, Programación Neurolingüística (PNL), Terapia Holística, Chakras, Reiki, Ciencias Metafísicas y Teología.
He aprendido que la ciencia y la espiritualidad no tienen que competir; pueden complementarse cuando el propósito es ayudar a las personas a vivir con mayor conciencia, equilibrio y bienestar.
El Método LUZ*0™ nació de una verdad que descubrí en mi propio camino y de escuchar a diferentes mentores, de quienes aún continúo aprendiendo.
Comprendí que miles de personas trabajan, se casan, adquieren bienes materiales, cuidan de otros, cumplen responsabilidades y siguen adelante, pero siguen sin despertar la luz que siempre ha estado dentro de ellos y ellas.
No importa cuánto tiempo hayas vivido sobreviviendo.
Siempre existe la posibilidad de elegir una nueva historia.